El secreto de la felicidad: ser la fuente de la alegría

Índice
  1. El secreto de la felicidad: ser la fuente de la alegría
    1. ¿Qué hacen las personas felices?
    2. Elige ser la fuente de la felicidad
    3. Dar felicidad para recibir felicidad
    4. La relación Losada y la importancia de las emociones positivas
    5. La contagiosidad de la felicidad
    6. La importancia de nuestra percepción
    7. Tu felicidad depende de ti

El secreto de la felicidad: ser la fuente de la alegría

¿Qué hacen las personas felices?

Todos conocemos a personas que parecen ser siempre felices, sin importar las dificultades que enfrenten. Su presencia ilumina cualquier habitación y contagian su alegría a quienes los rodean. ¿Te has preguntado qué hacen diferente?

Según Jonathan Haidt, autor de "The Happiness Hypothesis", la respuesta es simple: nacieron con suerte, ganaron la lotería cortical. Diversos estudios demuestran que el nivel de bienestar de una persona es en gran medida estable a lo largo del tiempo y que la felicidad tiene una base genética moderada. Es decir, las personas felices tienen una predisposición genética a serlo.

Entonces, ¿qué podemos hacer nosotros, los que no ganamos la lotería cortical?

Elige ser la fuente de la felicidad

Aunque no hayamos nacido con una predisposición genética a la felicidad, podemos hacer conscientemente una elección: ser la fuente de nuestra propia felicidad. No podemos depender de los demás para ser felices. Los estudios demuestran que el matrimonio no es exitoso solo si nuestra pareja nos hace feliz. La mejor forma de mejorar nuestras relaciones y nuestra vida en general es ser felices nosotros mismos.

Entonces, ¿cómo podemos lograrlo?

Dar felicidad para recibir felicidad

La clave está en dar felicidad a los demás. Cuando nos enfocamos en hacer felices a los demás, en brindarles alegría, en ser generosos, en sonreír y en buscar el beneficio de los demás, creamos un ciclo virtuoso de felicidad. La felicidad es contagiosa y cuando damos felicidad, también la recibimos de vuelta.

La relación Losada y la importancia de las emociones positivas

La relación Losada es un concepto que nos muestra cómo las emociones positivas y negativas afectan nuestras relaciones. Cuando la suma de las emociones positivas (como el ánimo, el aprecio y la sonrisa) es tres veces mayor que la suma de las emociones negativas (como la crítica, el desprecio y la defensividad), nuestras relaciones tienen mayores posibilidades de florecer.

La mayoría de las personas tienen una relación Losada por debajo del óptimo, con un tercio de sus comentarios siendo negativos. Si queremos mejorar nuestras relaciones, en lugar de quejarnos de la falta de positividad en los demás, debemos incrementar nuestros propios comentarios positivos. Aumentar un 25% nuestros comentarios positivos puede cambiar drásticamente nuestras relaciones y brindarnos mayor alegría.

La contagiosidad de la felicidad

Las emociones son contagiosas. Cuando interactuamos con alguien triste, es común que nos sintamos deprimidos también. Por otro lado, cuando interactuamos con alguien lleno de alegría, nos contagiamos de su felicidad.

La felicidad, por su propia naturaleza, es una emoción altamente contagiosa. Si nosotros mismos somos felices, podemos influir positivamente en el estado de ánimo de los demás. Si cambiamos de ser felices a muy felices, nuestros amigos recíprocos son hasta un 120% más propensos a volverse muy felices también. La felicidad se propaga y al brindar felicidad a los demás, también la recibimos de vuelta.

La importancia de nuestra percepción

Nuestra percepción de la realidad está fuertemente influenciada por nuestro estado de ánimo. Si culpamos a los demás por nuestra infelicidad, perpetuamos una profecía autocumplida. Buscamos información que confirme nuestras creencias y filtramos o explicamos las cosas positivas que los demás hacen.

Cuando estamos de mal humor y culpamos a los demás, es menos probable que cambiemos de opinión, incluso si nuestras parejas o amigos intentan conversar con nosotros. Por otro lado, si estamos felices, somos más propensos a aceptar nuestros errores y a notar las sonrisas y los cumplidos de los demás.

Tu felicidad depende de ti

La felicidad no depende de los demás, depende de nosotros mismos. Aceptemos que nuestra predisposición genética influye en nuestro estado de ánimo, pero a partir de ahí, la responsabilidad es nuestra.

Así que, elige ser la fuente de tu propia felicidad. Da felicidad a los demás, mejora tus relaciones, contagia alegría y cambia tu perspectiva de la realidad. La felicidad engendra felicidad y al brindar felicidad a los demás, también la recibimos de vuelta.

Recuerda, ser feliz no es egoísta, es la mejor manera de mejorar tus relaciones y tu vida en general. Tú puedes ser la fuente de tu propia felicidad.

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